El lenguaje codificado navajo fue clave en la batalla del Pacífico. Poco se ha escrito sobre la ayuda que prestaron estos indios que ayudaron a los marines en Iwo Jima y otras barallas (pincha aquí). Ver también: Lloyd Oliver, codificador navajo de los marines. La historia de todos es ésta:
El hijo de un misionero, Philip Johnston, sugirió al Comandante General Clayton B. Vogel, Jefe del Cuerpo Anfibio de la Flota del Pacífico, que utilizara el idioma Navajo.
Johnston había vivido muchos años con la tribu y hablaba fluidamente el idioma Navajo. Creía que el idioma se podía usar como código, porque su dificultad garantizaría la seguridad de las transmisiones. Como el idioma Navajo no tenía prácticamente escritura, era completamente ininteligible para un extranjero que intentara descifrarlo, y mucho menos leerlo.
Solo siete meses después de hacer la sugerencia, ya había miembros de la tribu Navajo en los cuerpos de marina. En un principio, solamente se reclutaron 29 que comenzaron a entrenarse en Camp Pendleton en mayo de 1942. Con el tiempo, se entrenaron en el uso del código más de 400 miembros de la tribu y menos de 30 hablantes no nativos podían entender el idioma. De los Navajo entrenados y correctamente equipados, aproximadamente 300 fueron enviados al campo de batalla, donde conocieron el peligro incluso de parte de los de su propio bando. Algunos infantes de marina confundieron a los Navajo con japoneses y los mataron.
La existencia de los codificadores se mantuvo en secreto hasta 1968, ya que se especulaba que quizá los militares quisieran utilizarlos en otra guerra. En 1981, el presidente Ronald Reagan otorgó a los codificadores un Certificado de Agradecimiento. Veinte años más tarde, después de una campaña del senador Jeff Bingaman, en julio de 2001 el presidente George W. Bush condecoró a los 29 codificadores originales con una Medalla de Oro del Congreso. En el momento de la ceremonia, solo quedaban vivos cinco de los 29. Los 400 restantes que siguen vivos hoy de esta tribu, recibieron unos meses después una Medalla de Plata del Congreso en Window Rock, Arizona, la capital de la Nación Navajo.
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